Trabajar en los mejores restaurantes de Sevilla

Cuando uno se quiere dedicar al mundo de la restauración, debe saber a qué tipo de ámbito quiere meterse. Hay personas que se sienten cómodas dirigiendo un restaurante de playa, otras sirviendo platos un bar de tapas, y otras de camarero un buen restaurante de alta categoría. Hay mucha variedad y opciones para todo tipo de deseos.

Sevilla es una ciudad que, como muchas otras en el sur de España, ofrece una gran cantidad de oferta gastronómica, tanto de bares como restaurantes. Si uno quiere trabajar en los mejores restaurantes Sevilla, quizá deberá tener en cuenta algunos factores que le aportarán más o menos éxito en su objetivo.

Algunos consejos para conseguir nuestro propósito:

  • Ten en cuenta el horario: el horario de restaurantes no es como el de una tienda. Aunque haya marcada una hora de cierre, cuando un restaurante es de nivel difícilmente se puede acabar a la hora si hay clientes dentro. Además, si el restaurante hace dos turnos (comida y cena) entonces el horario seguramente será partido. Cuenta también que la mayoría de fines de semana estarás trabajado, y que tendrás que adaptar tus horarios de comida para poder estar listo en los horarios normales de comer. Esta profesión requiere cierto sacrificio, pero si gusta vale mucho la pena.
  • Cuida a tus clientes: ¿has oído hablar de aquello de que el cliente siempre tiene la razón? Pues aquí en este sector, más. Pueden pasar muchas cosas, como que la comida esté fría o que el plato haya tardado mucho en salir. Ante todo, calma, y después, buscar la forma de contentar al cliente para que salga contento. Un buen restaurante de nivel no puede permitirse las malas críticas, ya que el boca a boca podría acabar de forma nefasta para el negocio.
  • Es importante saber idiomas: cuando se trabaja de cara al público, siempre es recomendable intentar hablar en el idioma del cliente, más aún si se trata de un buen restaurante. Hablar su idioma no solo servirá para aclarar cualquier duda que tengan sino que dará más confianza al poder expresarse en su propia lengua
  • Cuida los detalles: desde traer un pequeño aperitivo a cuenta de la casa a disponer de servicios especiales para todo tipo de necesidades (como bebés o personas con alguna discapacidad). Cuidar los detalles eleva la calidad del local. Si el restaurante lo permite, tener algunos platos para vegetarianos, veganos, celíacos o alguna otra intolerancia alimentaria puede ayudar a fidelizar los clientes.
  • Conoce lo que vendes: este es un hecho evidente: ¿imaginas ir a comprar unos zapatos y que el vendedor no te sepa decir ni materiales ni características? Haber probado todos los platos y saber de dónde proceden todos o casi todos los ingredientes es una cosa que se valora muy bien.
  • Por último, deja que se tomen su tiempo. No se debe traer la cuenta si no la piden, ni dar muestras de que se tienen que ir: en cuanto lo noten estarán incómodos y ya no será lo mismo, y un buen restaurante no se lo puede permitir.